Desmitificando el «feed-back»

Cada vez es más usual que las grandes empresas y corporaciones utilicen el término «feed-back» para hacer llegar a la sociedad su compromiso con los empleados y con los públicos. Es como intentar darnos una palmada en la espalda y decir: “Amigos, os tenemos en cuenta”. La educación también ha empezado a usar recientemente este anglicismo como si se tratara de una llave mágica que posibilita a los alumnos (que no educandos) formar parte de la case y de su aprendizaje. Y es que las universidades y los centros de estudios más elitistas creen en el poder regenerador del «feed-back» para formar y capacitar a la persona para el trabajo. Y aquí es posiblemente donde todo empieza a complicarse.

El artículo Pedagogía de la Interactividad, de Aparici y Silva alerta sobre ese instrumento mágico denominado «feed-back», ya que reproduce el mismo modelo comunicacional que se ha empleado hasta la fecha en medios convenicionales, colegios y universidades. Se centra, como explican los autores, en la relación entre el emisor, el receptor y el mensaje; y esto no significa que el receptor deje de serlo.

Así lo explican Aparici y Silva: “El «feed-back» actúa como refuerzo de los mensajes de la fuente de información y reproduce el camino y las pautas de la emisión. Este modelo está presente en los medios de comunicación a partir de la fidelidad de la audiencia a un medio, programa-producto, etc. y en la educación por reproducir o seguir los itinerarios informacionales de docentes y/o libros de textos”. Si bien no podemos negar la interactividad del «feed-back» entre un emisor y un receptor, el modelo sigue reproduciendo los mismos valores sólo que esta vez dejamos que el alumno se exprese… posiblemente para comprobar si se ha aprendido bien la lección y ha conseguido memorizar lo que el profesor ha dicho. Sí, sí… metodología práctica, le llaman ahora… aquella en la que el profesor que trabaja en la empresa es el que te imparte la clase… vamos a ver que me cuenta este señor o señora… porque seguro que un día cuando esté en la oficina con un problema entre manos, recuerdo las frases del directivo de turno y por inspiración divina, aprendo de golpe y porrazo a hacer mi trabajo. Sí, muy probablemente pase así.  (Espero que se note la ironía) Pues eso, que como dicen los autores “la concepción del «feed-back» está pensada, diseñada y articulada desde el punto de vista de quien controla el acto informacional”

Y, entonces, ¿qué  podemos hacer al respecto?

El nuevo modelo comunicativo, que Jean Cloutier (2010) definió como EMEREC en 1971 y revisó en 2001, se basa en la creencia de que en la red todos somos emisores y receptores al mismo tiempo, y tiene su origen en la comunicación más básica del ser humano: la interpersonal, aquella que mantienen dos personas al entrar en contacto. A este fenómeno tan antiguo y a la vez tan novedoso le llamamos interacción.

¿Y por qué novedoso? Digamos que la novedad estriba en que aquellos que tradicionalmente han ostentado el poder de informar o narrar, los medios de comunicación, las instituciones académicas, los escritores recurrentes, se ven involucrados en ese juego de la interacción, en el que nunca han participado anteriormente. Es ahora cuando las TIC, las plataformas web y las redes sociales están propiciando esta comunicación global y están poniendo en un mismo pedestal a emisores y receptores. Medios de comunicación, instituciones académicas y escritores ven, por primera vez, cómo surgen sus homólogos y cómo les arrebatan lo que siempre había sido suyo.

Y así, en este contexto, el «feed-back» es reemplazado por lo que Aparici ha denominado el modelo «feed-feed» “en el que los participantes en el proceso comunicativo se alimentan comunicacional e informativamente todos con todos. Más que un proceso de refuerzo de mensajes, debe entenderse como un acto de construcción y de conexión entre todos los interactuantes donde no se establecen divisiones de ninguna naturaleza, todos tienen el mismo estatus y rango, independientemente del tipo de enunciación que se realice.”, comentan Aparici y Silva.

En una palabra: INTERACCIÓN total y completa, no aquella que proponía el «feed-back». Aunque para que este nuevo modelo de narración, comunicación y aprendizaje, pueda llevarse a cabo es imprescindible que los participantes tomen conciencia de sus obligaciones y responsabilidades como generadores de contenido que es producido y difundido. Contenido que nos permite crear una narración para divertirnos leyéndola, para aprender cosas nuevas o para tomar conciencia. Sea lo que sea, como expresan Aparici y Silva “participar requiere, normalmente, un alto grado de conexión, compromiso, colaboración, solidaridad entre los miembros de una comunidad”.

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