El sofware como herramienta central para la creación de historias

El software ha reemplazado un sinfín de tecnologías que se habían desarrollado con el objetivo de producir y, al mismo tiempo, almacenar y distribuir la información. Información que, en buena parte hace referencia a los elementos culturales. Dice Manovich en su libro El software toma el mando que “este supone para el siglo XXI lo que la electricidad y el motor de combustión para los primeros años del siglo XX”. Trata, asimismo, de condensar la historia del software de la que todavía no somos muy conscientes, al tiempo que aporta datos de gran relevancia sobre su capacidad de conectar personas, producir contenido y clasificarlo. Se pregunta asimismo sobre los porqués. ¿Qué motivaciones influyeron para la progresión de la tecnología tal y cómo la entendemos hoy? Numerosos son los programas que nos permiten hoy crear y fabricar a través de un ordenador: la facilidad de su uso posibilita que estas herramientas sean utilizadas por cualquier persona a lo largo del planeta… y, además, su distribución casi inmediata y masiva. ¿Es una manera de posibilitar al ciudadano du expresión? A través del software la gente puede contar historias, reales o ficticias, basadas en historias personales o en ajenas… Lo importante es que permite hacer realidad ese derecho de todo ciudadano: el de la libertad de expresión.

Como comenta Manovich, “entiendo el software como una capa que impregna todas las áreas de las sociedades contemporáneas. Por lo tanto, si lo que queremos es comprender las técnicas actuales de control, comunicación, representación, simulación, análisis, toma de decisiones, memoria, visión, escritura e interacción, nuestro análisis no podrá considerarse completo si no tenemos en cuenta la dimensión del software”.

¿Qué es el software cultural?

Cuando pensamos en cultura, nos vienen a la cabeza palabras como pintura, fotografía, música o literatura. La cultura parece hacer siempre referencia a todo aquellos que nos ayuda a expresarnos y que transmite un mensaje (encriptado, muchas veces). Y, sin embargo, cuando nos hablan de cultura no pensamos en esas nuevas herramientas que nos permiten crear arte y cultura y que hoy son más utilizadas y necesarias que el arte y la literatura que hemos conocido hasta ahora: el software nos permite editar vídeos, componer una canción, crear una web interactiva o una imagen… El software nos permite producir arte y cultura; y, al mismo tiempo, también nos permite difundirlo (papel importantísimo de las redes sociales), participar de ello (por ejemplo, un juego de rol o la navegación por las redes), aportar datos y conocimientos para que la cultura pueda seguir desarrollándose.  El software ha abierto inmensas posibilidades a la cultura. Y, por eso, debemos dejar de pensar que la cultura es sólo aquello que se realiza con un pincel y unos pigmentos, o con la habilidad al saber utilizar un instrumento o nuestras propias cuerdas vocales,… la habilidad ahora es diferente, pero no por ello menos virtuosa.

Medios, información y software

La lectura de Lev Manovich hace un repaso a la historia del software, centrándose en la parte técnica, pero rescatando la revolución social que ha supuesto. No se trata de comprender el software como un elemento más de la técnica, sino como un factor que ha cambiado nuestro modo de comunicarnos, expresarnos, contar historias, crear música y arte visual y audiovisual, informarnos, etc. La información que hasta ahora era producida por un sector exclusivo de la sociedad y, por tanto, estaba en sus manos; es más libre que nunca.

Como dice Manovich, es imprescindible centrarnos en “Cómo ha conformado el software los medios actuales, desde un punto de vista conceptual, pero también práctico, debemos analizar más de cerca las herramientas que utilizan cotidianamente la gran mayoría de usuarios profesionales y no profesionales: el software para aplicaciones, el software basado en internet y, sin duda, las apps para móviles”.

Dice Manovich que los contenidos de los medios a menudo no tienen un límite finito estipulado sobre todo cuando se produce una interacción. Así, un tema se puede seguir construyendo indefinidamente a través de las aportaciones de expertos, interesados, afectados, etc.  Cada nueva generación podría continuar aportando datos y conocimientos nuevos y así construir a través de los años, generaciones y culturas, un contenido amplísimo. Contenido que sólo es posible de crear con un sistema como el software, como la red, que nos permite una construcción del conocimiento multicanal.

“Esta capacidad de combinar técnicas de medios anteriormente diferenciadas marca una etapa esencialmente nueva en la historia de los medios humanos, la semiosis humana y la comunicación humana, facilitada por su softwerización”, comenta el autor.

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