Porque estamos hechos de historias… historias interminables

El periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano, recientemente fallecido, escribió una vez: “Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias”.

Historias. Siempre historias. Historias reales o imaginarias. Historias que mantenían vivas los juglares en los tiempos remotos e historias que se comparten en la Red hoy en día. Historias escritas e historias narradas. Historias que se encuentran escondidas en cientos de canales de transmisión: sea una palabra, una imagen o un sonido tal vez. Hoy, las formas de contar historias son interminables, aunque Michael Ende creara la suya particular en 1979.

La Historia Interminable fue diferente. Una de esas formas de narrar que rompieron esquemas y que, sin los medios tecnológicos actuales, innovaron en la búsqueda de nuevos enfoques narrativos. Algo que queda demostrado simplemente al abrir uno de sus ejemplares. La Historia Interminable está editada a dos tintas. “Un recurso sin mucha originalidad”, pueden pensar hoy ciertos lectores, pero resulta que por aquel entonces todavía no se les había ocurrido a tantos autores. Y es que en una historia tan importante es lo que se cuenta como la forma de hacerlo.

historia interminable

La Historia Interminable es una historia dentro de otra historia. Algo así como Las Mil y Una Noches. Una historia que enlaza con otra, que nos remite a otra distinta. Una historia dentro de otra y de otra y de otra más. Tantas historias, que durante la lectura al final casi perdemos la noción de lo que estábamos leyendo en un principio. ¿A alguien le suena todo esto?

Las Mil y Una Noches, o La Historia Interminable (en versión más reducida), es claramente una narración no lineal, un antecedente del hipertexto que conecta la Red, permitiéndonos navegar entre innumerables historias.

¿El hipertexto no es entonces tan novedoso cómo parece? Rodríguez Ruiz, en su artículo “Teoría, práctica y enseñanza del hipertexto de ficción: El relato digital”, reflexiona acerca de las infinitas posibilidades textuales en la era digital: “Podría hablarse de narrativa digital en múltiples sentidos: narrativa hecha con los dedos, narrativa hecha con números o dígitos, narrativa disuelta en la vitualidad electrónica. De hecho, esos tres sentidos tienen mucho que ver entre sí y con el tipo de “textos” de los que trata este estudio: los hipermedia literarios o, de otro modo, siguiendo a Susana Pajares, con las posibilidades de la narrativa hipertextual”.

Puede que la historia dentro de la historia ya existiera en las mentes de los escritores de antaño, pero es ahora cuando toma verdadero significado. La Red, ese vasto espacio de reflexión, donde se comparten conocimientos e historias, ya sean reales o imaginarias, es hoy el libro infinito, la historia interminable que no tiene comienzo ni fin.

La historia de nuestro propio mundo. Hablamos del Big Bang, pero… ¿quién sabe si ese fue el comienzo? Y también de la Apocalipsis, quizás porque nos resulta complicado pensar que si nosotros tenemos un final, el mundo no lo tenga.

Bienvenidos a mi blog, un blog que comienza hoy, pero que la Red se encargará de mantener vivo por siempre a través de esas curiosas grapas denominadas hipertextos.

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